Hermanas y Hermanos: cuanto esperé este momento!!! Hoy es más doloroso para la iglesia recibir críticas, en la forma que se manifiesten. ¡Ya no nos pueden callar por decir la verdad! Que susto que sienten cuando descubren a dios. Cuanta lástima siento por el Hombre cuando cree que en algo que no es propio a él mismo hállase la salvación: como primera cosa, la salvavión no existe; segundo, lo que existe es el entendimiento y éste se halla en nosotros. Entonces ¿dónde queda espacio para dios? en nuestro entendimiento, y ¿puede realmente existir? por supuesto que si, pero sólo como regulador humano implícito universal o, en palabras más conocidas, un superyo unitario y universal. No intenteis salvar vuestra religión cuando ésta ya no sabe más que agonizar. Entendamos que sólo un nuevo y buen entendimiento de la realidad y de la vida Humana nos dará la clave para enfrentar este último momento en la Historia de la Humanidad: el cambio de paradigma esencial del Ser Humano, el regreso a la primera verdad: el Ser. Todas las respuestas se encuentran en el Ser como Dominio Universal. Primero las hallabamos en dios (teocentrismo), despues en la razón (antropocentrismo), se pensó en algún momento que la ciencia respondió nuestras interogantes esenciales o que las respondería, pero de cualquier modo la ciencia corresponde a una práctica del Hombre y por tanto es un producto de la razón. Entonces tenemos que primero hallamos en dios las respuestas, luego en la razón, para hoy vernos en la difícil cirscuntancia de no tener donde encontrar respuesta. Pues bien, las respuestas hállanse todas en el Ser, el que debe ser el nuevo paradigma esencial del Hombre. Todas estas cosas que ocurren en estos días, como el documental en el que encuentran la tumba de Jesús y descartan así su resurección, no son más que manifestaciones de que el Hombre requiere un cambio de paradigma, así también lo es la violencia injustificada, aunque peor que la violencia misma, es el hecho de levantar el rating de un medio a través de la presentación de imagenes obscenas, la perversión en la iglesia, la corrupción en la vida, el engaño, la mentira, la necesidad inventada, el consumo, la avaricia, el sexo como terapia, la psicología, el ensimismamiento y cualquier práctica humana, todas ellas son claras manifestaciones que la Humanidad está huérfana de objeto de fe y asímismo, de motor regulador inmovil, en palabras de Tomás de Aquino. Necesitamos un nuevo paradigma universal esencial, y éste debe ser necesariamente el Ser.
domingo, 29 de abril de 2007
martes, 17 de abril de 2007
Dormir

Ya no aguanto más. Ha ocurrido tanto movimiento en tan poco tiempo que estoy realmente mareado. Ya no aguanto más. Necesito despertar de este sueño. Llevo dormido veinticinco años soñando en cómo será la vida de los despiertos. He conocido la diversión y el aburrimiento; la felicidad y el dolor; la gloria y el desencuentro. Todo a través de sueños. Me llene de vida y de muerte junto a los mismos de siempre; los que no conozco. ¡Dormir es tan cómodo! Que mejor que seguir durmiendo para no obligarme a reaccionar y así hacer frente a esta realidad que convierte la jungla en cuidad, lo puro en sucio y lo genial en cobardía. Con cuánta fuerza se puede romper el metal idiotizante que recoge mi pensamiento? Ya no quiero seguir dormido!!! Prefiero despertar a seguir dormido en esta realidad que se ha convertido en la vida y que es, a su vez, estúpida, antinatural y cómoda. Entonces ¿qué es despertar? quiero dormir sólo cuando cierre los ojos; no quiero seguir dormido con los ojos abiertos, cual hombre se enciende para apagar su vida...que ironía. Necesito saberlo ¿qué es despertar? sencillo: no seguir durmiendo. Despertar de la muerte, el aburrimiento y la vida. Despertar de mi mismo. Despertar de la cobardía. ¿por qué el aplauso no me conmueve cuando estoy solo? Todo se trata de no seguir durmiendo en esta maldita jungla; no entrar en su estúpido, antinatural y cómodo contrato. Me cansé de darme fuerza a través de otros para despertar de la ilusión. Todo cuanto miro se me muestra inocente y sin tapices que lo adornen, ya no quiero seguir viendo como todo duerme. Prefiero despertar.
domingo, 15 de abril de 2007
Un encierro

Quisiera hoy, y sólo por esta noche,
volver a entrar en el vientre
que anudara una a una estas alas que tropiezan al volar.
Quisiera por esta noche,
no haber sido el asesino que quemó
lo que ya ceniza era dentro de ti.
Volvería a caer para levantarte en mis brazos; pero,
¿De qué serviría? Si una y otra vez,
traté, casi sin vida, de ayudarte a volar,
y sin pensar cortaba tus alas, que no pudieron soportar tu ausencia y mi fuga.
Sé cuanto daño se puede hacer
sin siquiera recibir una pizca del que a ti te tocó.
Esta noche estás lejos y encerrada,
nuestro cuerpo te extraña,
y me resulta contradictorio ver su cara que ya vi antes de conocer.
¿De que están hechas las palabras,
que cuándo digo algo no emite ni dibuja lo que debería ser?
Como un cuento de palos negros y risas torcidas
te dibujo en los ojos
el negro fantasma que hoy te vela.
Aun así, creo poder dar más sombra,
y es que estoy tan difuso que mi voz es extraña a mis propios oídos.
Es como si una palabra tuviera mil sentidos,
te extraño, no sé si por culpa o por olvido,
pero en mis manos, como aquella vez,
aun tengo el ángel que cuida tus pasos
Intentaré, como intenta la lluvia apagar al Sol,
ir por ti esta noche, pero no dejaré que me veas,
pues cuando me vez, aunque no sea yo,
caes en el profundo espejismo que ves en mis ojos.
Sólo por esta noche,
quisiera ser lo que tu sangre recorra,
estar en tus ojos como una flor en el abismo.
¡Si todo fuera irreal como esta realidad!
podrías confiar en mi, como confía el reloj en el tiempo,
pero para nuestro fúnebre destino,
el tiempo que nos mira ha cegado de tantos golpes que le dimos.
volver a entrar en el vientre
que anudara una a una estas alas que tropiezan al volar.
Quisiera por esta noche,
no haber sido el asesino que quemó
lo que ya ceniza era dentro de ti.
Volvería a caer para levantarte en mis brazos; pero,
¿De qué serviría? Si una y otra vez,
traté, casi sin vida, de ayudarte a volar,
y sin pensar cortaba tus alas, que no pudieron soportar tu ausencia y mi fuga.
Sé cuanto daño se puede hacer
sin siquiera recibir una pizca del que a ti te tocó.
Esta noche estás lejos y encerrada,
nuestro cuerpo te extraña,
y me resulta contradictorio ver su cara que ya vi antes de conocer.
¿De que están hechas las palabras,
que cuándo digo algo no emite ni dibuja lo que debería ser?
Como un cuento de palos negros y risas torcidas
te dibujo en los ojos
el negro fantasma que hoy te vela.
Aun así, creo poder dar más sombra,
y es que estoy tan difuso que mi voz es extraña a mis propios oídos.
Es como si una palabra tuviera mil sentidos,
te extraño, no sé si por culpa o por olvido,
pero en mis manos, como aquella vez,
aun tengo el ángel que cuida tus pasos
Intentaré, como intenta la lluvia apagar al Sol,
ir por ti esta noche, pero no dejaré que me veas,
pues cuando me vez, aunque no sea yo,
caes en el profundo espejismo que ves en mis ojos.
Sólo por esta noche,
quisiera ser lo que tu sangre recorra,
estar en tus ojos como una flor en el abismo.
¡Si todo fuera irreal como esta realidad!
podrías confiar en mi, como confía el reloj en el tiempo,
pero para nuestro fúnebre destino,
el tiempo que nos mira ha cegado de tantos golpes que le dimos.
viernes, 13 de abril de 2007
Efecto espejo.
Cambiábame el pensamiento entre las oleadas de creativas ideas que emanaban del sátiro balbuceo de ese extraño rostro transfugurado mientrás jugaba frente al espejo. Hacía como si fuera yo el que realizaba esas estupidas muecas que venian a decir quién realmente era el que las fijuraba. También sonaba una música resonante y grotesca; era como la peor parte de la mejor película sobre cosas muy feas. Qué si ví al músico? Pues no. No existía espacio ni para mi entre quíen jugaba en el espejo y el que hacía las muecas -ese era yo, supuestamente-. De todas formas, la armonía apoyaba la caricaturización de mi pellejo. De pronto, desde el fondo de la, así como fascinante, molesta música, se oyó una voz que cambiaba las muecas del espejo por la imagen que sus palabras dibujaban. Si, y otra vez sí. Esas palabras dibujaban mi rostro; nose cómo, pero dejé mis muecas en el espejo y, siempre impulsado por mi afán científico de comprobar las cosas, porque era un afán científico y no mi incredulidad frente a tamaña verdad que desde la música lograba captar, focalicé mi empeño en entrar en el sonido, pero fue vano. En la armonía ya no vi las muecas, sólo ví la silueta de las notas contorcionadas que ebullían desde el movimiento. Decidí volver a mis muecas; y allí estaban, esperandome en el espejo. seguían manejando la situación, y mis escépticas pupilas no creían lo que estaban viendo: era el de la música el que me estaba viendo y haciendo muecas tras el espejo; yo las miraba tan solo.
jueves, 12 de abril de 2007
para ti.

Cuando leas esto, sabrás que lo que haces no tiene perdón. Sabrás también, que el juego no es divertido. La estupidez tiene límite, con tu estupidez no mueres sólo tú: muere contigo, tu hija. Cuando leas esto, te darás cuenta que nunca sabré cómo explicarme tu estupidez. Sabrás que eres tan ciega como estúpida, no dejas nada para los demás. Te diré luego, que mi movimiento sólo me corresponde a mí; que no me puedo hacer responsable de tus actos. ¿Qué esperas que los otros hagan por ti? ¿Cómo tan sórdido un individuo qué no puede hacerse responsable de sus actos y por éstos culpa a todos? ¿Quién le explicará todo? ¡Dime! ¿Quién? Acaso, ¿ahora piensas que yo sigo siendo el subsidiario de tus actos? ¿Hasta cuándo no dejarás vivir a los demás? El pantano es demasiado estrecho para dos: a él se va solo. ¡Me fastidiaste! Sólo tu mente es la que ve tanta estupidez. Creas un mundo tan irrealmente estúpido, y sin embargo, te lo abogan. ¡Ah! pero yo no puedo entrar en tu estúpido pantano, como ya se dijo, entra sólo uno. Deja de vivir la vida de los otros cómo si te correspondiera, busca tu propia vida y si encuentras alguna digna de ti, dile que es tan estúpida cómo la que haz llevado hasta ahora. Sin más que dolor, vuelvo a mi cueva.
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